
Ingredientes:
- 170 gr de harina con levadura incorporada.
- 2 y 1/2 cucharadas de cacao puro en polvo.
- 1 cucharadita de bicarbonato.
- 115 gr de azúcar.
- 170 gr de Golden Syrup (yo lo sustituyo por jarabe de azúcar que venden en Ikea y hay quien lo hace con jarabe de maíz).
- 140 ml de leche.
- 140 ml de aceite de girasol.
- 2 huevos grandes.
Para la ganache de chocolate:
- 500 gr de chocolate para fundir.
- 500 ml de nata líquida.
- 1 cucharada de Golden Syrup.
Preparación:
Precalentar el horno a 160º. Engrasar un molde alto de 18 o 20 cm. tened en cuenta que cuanto más grande sea el molde, más fino será el pastel y antes se horneará.
En un bol grande introducir y mezclar los elementos secos. Añadir el Golden Syrup o jarabe de azúcar, la leche y mezclar muy bien con una batidora de varillas. Yo lo hago con la KA.
Batir los huevos con el aceite e incorporar poco a poco a la anterior mezcla mientras batimos el conjunto. Introducir en el molde engrasado y hornear durante una hora o hasta que, al insertar un palillo salga seco. Este pastel crece en el horno, siempre deberéis llenar el molde no más de dos tercios de su capacidad.
Mientras tanto haremos la ganache. Introducir en un bol resistente al calor todos los ingredientes. Disponer el bol sobre una olla de diámetro más pequeño que este, con agua hirviendo. Remover constantemente hasta que el chocolate esté completamente fundido y brillante. El agua hirviendo no debe tocar el fondo del bol.
Reservar la ganache y dejar que se enfríe ligeramente mientras el pastel termina de hornearse. Os aconsejo que apartéis una pequeña cantidad de ganache para el relleno del pastel, de ese modo este se enfriará más, y tendrá más consistencia a la hora de rellenar.
Retirar del horno el pastel y dejar enfriar dentro del molde. Volcar sobre una rejilla y dividir por la mitad. Cubrir una de las partes con la ganache que hemos reservado para el relleno y volver a poner la parte superior. Verter el resto de cobertura sobre el pastel dejando que el chocolate se reparta sobre toda la superficie y cubra sus lados. Una vez bien cubierto, dar un par de golpes secos a la rejilla sobre la que está colocado para que la cobertura se asiente y dejar enfriar completamente.