Ingredientes:
- 325 grs de espinacas congeladas
- 2 cucharadas de aceite de oliva suave
- 1 cebolla, pelada y cortada en brunoise
- 250 grs de salmón fresco, sin piel ni espinas, cortado en dados
- 2 cucharadas de harina de trigo
- 200 grs de queso gorgonzola dolce, cortado en dados
- 8 láminas de pasta filo
- Mantequilla derretida
Preparación
Cocemos las espinacas en una cacerola con un par de cucharadas de agua, a fuego lento y con la tapa puesta para que suden lentamente y no se quemen, durante unos 20 minutos.
Una vez listas las espinacas, las pasamos a un colador y escurrimos el
exceso de agua. Apretamos con el dorso de una cuchara para ayudarnos en
la tarea. Reservamos.
Calentamos el aceite en una sartén y pochamos la cebolla. Cuando empiece
a tomar color, agregamos el salmón y subimos el fuego. Removemos para
que se desintegre mientras se cocina.
Agregamos las espinacas escurridas y dos cucharadas de harina. Removemos y dejamos cocer a fuego suave durante 5 minutos.
Por último, incorporamos el queso gorgonzola y removemos hasta integrar. Ajustamos el punto de sal y dejamos templar.
Engrasamos la base y laterales de un molde desmoldable y lo cubrimos con
papel sulfurizado, recortando el sobrante de los laterales.
Untamos la base y laterales de papel con mantequilla fundida, con ayuda de una brocha.
Tomamos dos hojas de pasta filo, las enmantequillamos y las colocamos sobre la base de papel en el molde.
Repetimos esta operación dos veces más pero, cada vez que lo hagamos,
colocamos los picos de las hojas de pasta filo en un sentido distinto a
las anteriores (como formando una estrella).
Una vez tengamos las seis hojas de pasta filo en el molde, vertemos el
relleno esparciéndolo bien por toda la base y doblamos los picos de las
hojas de pasta filo sobre el relleno.
Tomamos las dos últimas hojas de pasta filo, las colocamos sobre el pastel formando arrugas y enmantequillamos la superficie.
Introducimos en horno pre-calentado a 180 ºC (arriba y abajo, horno
tradicional), en la parte baja, y dejamos que se haga durante 25-30
minutos o hasta que la superficie comience a dorarse. Si notamos que la
superficie se está dorando demasiado y que la base necesita más tiempo
de cocción, cubrimos el pastel con papel de aluminio, apagamos la parte
de arriba del horno y dejamos unos minutos más.
Retiramos del horno y dejamos reposar durante 20-30 minutos antes de desmoldar y servir.
